Autopsia de la vida de un forense

Caduceus scale

Perfil de Roberto Víctor Cohen.

La admiración que siente hacia su padre lo hizo estudiar y dedicarse a la medicina, la vocación y la pasión por la investigación lo llevó a convertirse en uno de los ocho médicos forenses titulares de la Morgue Judicial de la Nación.

Con mas de 14.500 autopsias en su haber, el médico legista Roberto Víctor Cohen de 52 años ingresó a formar parte del cuerpo titular de médicos forenses -tanatólogos- de la Morgue Judicial luego de ocho años de ocupar el cargo de médico interino en el mismo organismo. En 2008 regularizó su puesto de transitorio a titular tras participar y obtener el primer puesto en un certamen abierto y público donde concursaron mas de 250 médicos obductores, que son los encargados de realizar una autopsia.

Para convertirse en médico legista hay una serie de requisitos que se deben cumplir. Una persona que quiere dedicarse a las leyes desde la medicina debe, en primer lugar, recibirse de médico, luego obtener el título en alguna rama de esta carrera y recién después de eso hacer la especialidad de legista, otras 35 materias. Es necesario realizar una especialidad previa, porque el legista es el encargado de controlarla.

Roberto se recibió de médico en la UBA donde luego desarrolló y se recibió de médico clínico. Comenzó con su residencia en el hospital Posadas, el cual le abrió las puertas a la terapia intensiva. Pasó a ser jefe de residentes de clínica médica e instructor de residentes de terapia y al mismo tiempo comenzó con la carrera de medicina legal.

Una evidente pasión aflora en las palabras de Roberto cuando habla de su carrera, por lo que permite suponer la vehemencia con la que trabaja en cada una de las nueve autopsias diarias que realiza durante sus guardias los miércoles y sábados. Pero “así como hay cosas interesantes en este trabajo, hay otras que no lo son, estamos trabajando con el dolor de la gente”, aclara.

Lo mas crudo en su relato es tratar de entender la realidad que comprende el momento en que un padre se dirige hacia la Morgue a reconocer el cadáver de su hijo atropellado por un auto, entre otras situaciones. Bueno, circunstancias como estas son de cauce corriente en su trabajo, y las preguntas que le hacen no son precisamente si vio el partido o si se fue de vacaciones. No. Una de las más frecuentes es: “Doctor, ¿mi familiar sufrió?”.

Además, en la actualidad, y tras una amplia tarea de emergentólogo en el SAME, Roberto se dedica a formar a la gente que sale en una ambulancia desde el hospital Ramos Mejía, donde fue jefe de unidad de guardia. También hace docencia de investigación en el SAME y forma parte de la subsecretaría de atención integral de la salud que depende del Ministerio.

Una sujeto atraído por la medicina desde muy chico. Cuando por lo general a un chico de 10 u 11 años se le pregunta qué quiere ser cuando sea grande, las respuestas suelen repetirse en actor, futbolista, cantante; el ya pensaba en investigar las causas de una muerte, y no cabalmente como lo hacía Sherlock Holmes, sino como su fiel compañero John Watson.

Un par de ojos que vieron las reales consecuencias que dejaron las diferentes “tragedias” argentinas como el incidente de Cromañon, el de Once, Lapa, AMIA, embajada de Israel. Un par de oídos que escucharon los mas desgarradores llantos de una madre. Un par de manos que tocaron por última vez el cuerpo de un joven asesinado. Pero con una empatía a flor de piel y una conciencia tan tranquila que solo un verdadero profesional puede tener.

Bruno Grappa.-

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