El silencio, por Kapuściński

Me parece oportuno remarcar este fragmento del libro “La guerra del fútbol y otros reportajes” del gran maestro Ryszard Kapuściński publicado en 1988.

Llegando al final del libro, el autor dedica varias paginas a elaborar un “diccionario con las palabras que, dependiendo de la altitud geográfica, cobran sentidos diferentes, y también aquellas que sirven para definir cosas que, aunque tienen el mismo nombre, ofrecen aspectos muy distintos”

Allí plasma conceptos muy interesantes acerca de Espíritus, Fortaleza, Jerarquía, Negro, Preso, Vida, Visita y la que compone este artículo, Silencio.

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SILENCIO: Las personas que escriben libros de historia dedican demasiada atención a los llamados momentos sonados y no prestan la suficiente a los períodos de silencio. Se trata de una falta de intuición, tan infalible en cualquier madre cuando se da cuenta de que de la habitación del hijo no le llega ningún ruido. La madre sabe que ese silencio no presagia nada bueno. Que es un silencio en el que acecha algún peligro. Corre hacia allí sabiendo que su intervención es imprescindible, corre porque siente que el mal flota en el aire. El silencio en la historia y en la política desempeña el mismo papel. Es señal de una desgracia y, a menudo, de un crimen. Es un instrumento político tan eficaz como pueden serlo el esgrimir las armas o los discursos en un mitin. Necesitan de silencio los tiranos y los ocupantes que velan para que su actuación pase inadvertida. Advirtamos con cuánto celo lo cuidaron y lo mimaron todos los colonialismos. Con qué discreción trabajo la Santa Inquisición. Con qué empeño evitó toda publicidad Leónidas Trujillo.

¡Cuánto silencio emana de los países poblados de cárceles llenas a rebosar! Del país de Somoza, del país de Duvalier. ¡Cuánto esfuerzo le cuesta a cualquiera de estos dictadores mantener el ideal estado de silencio que, sin embargo, cada dos por tres aparece alguien dispuesto a violar! ¡Cuántas víctimas causa y qué coste ocasiona! El silencio tiene sus leyes y sus exigencias. El silencio exige que los campos de concentración se levanten en lugares apartados. El silencio precisa de un aparato policial gigantesco. Necesita de todo un ejército de delatores. El silencio exige que sus enemigos desaparezcan de repente y sin dejar rastro. No permite que ninguna voz, de queja, de protesta, de indignación, turbe su paz y tranquilidad. Si aun así la voz se deja oír, allá donde suene, el silencio golpeará con toda su fuerza y restablecerá el estado anterior, es decir, el ideal estado de silencio.

El silencio posee la facultad de expandirse, de ahí que utilicemos expresiones como «el silencio lo envolvía todo» o «el silencio reinaba por doquier». También tiene la capacidad de aumentar de peso, y de ahí que hablemos del «peso del silencio» igual que hablamos del peso de los cuerpos sólidos o líquidos.

La palabra «silencio» casi siempre aparece asociada con expresiones como «cementerio» (silencio sepulcral), «campo después de una batalla» (reducir al silencio al enemigo), «mazmorras» (el silencio de las mazmorras). No se trata de asociaciones casuales.

Hoy en día se habla mucho de combatir el ruido, cuando combatir el silencio es mucho más importante. En la lucha contra el ruido está en juego la tranquilidad de nuestros nervios, mientras que en la lucha contra el silencio lo que está en juego es la vida humana. Nadie justifica ni defiende al que hace mucho ruido; en cambio, aquel que en su país impone el silencio siempre está protegido por un gran aparato de represión. Por eso la lucha contra el silencio resulta tan difícil.

Sería muy interesante que alguien investigara en qué medida los sistemas mundiales de comunicación de masas trabajan al servicio de la información y hasta qué punto al servicio del silencio. ¿Qué abunda más: lo que se dice o lo que se calla? Se puede calcular con facilidad el número de personas que trabajan para la publicidad. ¿Y si se calculase el número de personas que trabajan para que las cosas se mantengan en silencio? ¿Cuál de las dos cifras sería mayor?.—

La guerra del fútbol y otros reportajes / Editorial Anagrama S. A.
Ryszard Kapuściński – Czytelnik, Varsovia, 1988
ISBN: 978-84-9711-074-7
Foto tomada el 28 de agosto del 2017 en la marcha contra el gatillo fácil en Buenos Aires.–

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